¡Oh capitán, mi capitán! o la mentira de Peter Pan

En el año 2011 me invitaron a ser el responsable de la sección literaria del suplemento cultural de un periódico. Mi cometido sería escribir artículos sobre literatura universal que invitasen a su lectura, cosa para lo que disponía de un máximo de 6.000 caracteres. Por ese motivo, y en un atisbo de bohemia originalidad, titulé a mi sección «En seis mil caracteres«.

Pues bien. Como el tempus fugit y el periódico y su suplemento ya no existen, me he permitido la libertad de reproducir los artículos que pude publicar en su momento, para disfrute de quien les interese. El primero de ellos fue dedicado a uno de los mejores libros que he leído en mi vida.


PETER PAN NO ES UN JUEGO DE NIÑOS

Ilustra: Judit PV

Este año se cumplen cien años de la primera edición del libro “Peter Pan y Wendy”, basado en la obra de teatro “Peter Pan o el niño que no quiso crecer”, del autor escocés James Matthew Barrie, y que ya estaba siendo interpretada sobre el escenario desde hacía unos años.

La importancia de esta obra ha sido de tal dimensión que no solo se han hecho películas, versiones de dibujos animados, obras teatrales y hasta una segunda parte (“Peter Pan de rojo escarlata”, de Geraldine McCaughrean), sino que incluso ha llegado a definir un síndrome psicológico manifestado en las personas que, pese a ser adultos, siguen comportándose como niños inmaduros.

Si bien “Peter Pan” es un libro ameno de leer y de gran ironía, erróneamente se ha considerado encuadrado en la literatura infantil desde la versión animada que del mismo hizo Walt Disney. Pero, ¿qué hace que “Peter Pan” sea una de las obras consagradas de la literatura universal? El gran acierto de este libro se basa en exponer ideas dirigidas a los adultos de una forma indirecta, soterrada, con una fina ironía que debe leerse entre líneas. De este modo, podemos ver cómo Barrie trata temas como la importancia de la familia o de la madre en la vida del ser humano (Wendy) de tal forma que su ausencia llena de dolor a muchos personajes del libro; o el valor de la libertad, creatividad y frescura que suele darse en la infancia y que no necesita las pautas de comportamiento impuestas por los adultos, casi siempre más absurdas que el “caos lógico” en el que viven los niños (Peter Pan). También se tratan puntos como la carga que suponen unas normas sociales rígidas y obtusas, demasiado estiradas, como las que se observaban en la sociedad inglesa y ante las que se rebelaban los que querían ser espíritus libres, quedando completamente excluidos de ella si se atrevían a no seguirlas (Capitán James Garfio, los Piratas); o también la inmortalidad de la fantasía y de las cosas vividas en la infancia más allá del mundo aburrido que supone hacerse mayor (Los Niños Perdidos). Incluso aparecen temas tan espinosos como el tiempo y la muerte que siempre nos persiguen y que un día nos alcanzarán, sin que podamos enfrentarnos jamás a ellos y de los que sólo podemos escapar para retrasar sus efectos (el Cocodrilo); o el amor inalcanzable de alguien (Sra. Darling) a quien se ama pero de quien jamás se logrará robar ni un beso; o la mujer moderna e independiente que actúa como ella quiere y no como otros le indican (Princesa Tigridia).

Cada línea de “Peter Pan” debe leerse buscando un mensaje oculto, con segundas intenciones y comentarios llenos de retranca, que suponen una crítica importante a los valores que guían nuestra sociedad frente a la libertad de normas que rigen El País de Nunca Jamás. Entendido así el libro, disfrutaremos enormemente de un mensaje dirigido a adultos para cambiar nuestras vidas y valorar cosas diferentes a las que nos tienen acostumbrados.

Se puede encontrar “Peter Pan” editado en español por Alianza Editorial, en su colección El Libro de Bolsillo, por menos de ocho euros.


Recientemente tuve ocasión de demostrar la utilidad del Toolkit de Diseño narrativo en una ponencia que di con mis buenos amigos de Cálamo y Cran y volví al tema de Pan. Personalmente siempre estuve enamorado de la profundidad de Garfio, y eso me dio pie a hacer la presentación que vais a ver a continuación. En ella, desgrano la estructura narrativa del libro y demuestro cómo encaja a la perfección en el «Viaje del héroe». Sin embargo, mi visión de la obra probablemente no sea exactamente la misma que la vuestra:

Storytelling y símbolos propios

Hoy voy a hacer una breve entrada, más personal de lo usual, solo para explicar cuál es mi símbolo.

Hace muchos años que diseñé este pulpo. Para ello me inspiré en las ánforas griegas y en las siluetas que empleaba el arte dieciochesco, cosa que siempre adoré. Al fin y al cabo, el diseño inspirado en siluetas es muy antiguo, muy tribal, muy… de cuento a la luz de la hoguera de una caverna. El caso es que me lo tatué y jamás me arrepentí de ello.

El pulpo ha representado siempre algo muy importante para mí por ciertas conexiones que tiene con los mitos, la psique y la narrativa de terror. Piénsese, por ejemplo, en el pavor que un monstruoso kraken puede causar a un náufrago en alta mar. Me gustó tanto esa identificación con el cefalópodo que lo llegué a imprimir en mi tabla de surf y en diversas cosas de mi propiedad a las que les tenía especial cariño. A modo de anécdota (y recordando la película de CiFi «Mi querido enemigo«) os diré que un día pesqué, buceando, un pulpo de metro sesenta y 15 kilos de peso. Guardo un buen recuerdo de él, como una presa con la que conecté especialmente. Como os imaginaréis, aquella vez pensé que moriría ahogado, pues la bestia me atrapó con enorme fuerza y yo no podía salir a la superficie a respirar. Aun tengo una foto por algún sitio.

La entrada de hoy viene al caso de una anécdota que me ocurrió un día. A Coruña es una ciudad que tiene el paseo marítimo más largo de Europa, y eso le da un especial encanto para los momentos en que uno necesita reordenar ideas paseando. Aquella vez iba con un buen amigo mío, licenciado en Filosofía. Tras un buen rato acompañándonos en silencio, algo muy propio del norte, me comentó; «¿Sabes? Considero que todo el mundo tiene dos tótem. Uno de ellos es más real y el otro más fantástico. Yo, por ejemplo, tengo tatuado un lobo y un dragón».

Aquella frase se me quedó grabada en el alma hasta hoy. Efectivamente, en aquella época yo tenía dos tatuajes. El pulpo era el ser real y el otro tatuaje, un ser fantástico. Eran mis tótem protectores. Las palabras de mi amigo cobraban, de esta forma, una magia única.

Hoy quise hacer un homenaje al primero de ellos, el pulpo, e incluirlo en esta web como mi símbolo, el que siempre me ha representado. Desempeña un papel narrativo muy importante en sí mismo, pues explica mucho de mí. Creo que se tiene ganado su puesto como mi representante.

Y es al hilo de esta divagación cuando planteo una pregunta, ¿tú tienes dos tótem? ¿Cuáles son? Al fin y al cabo… ¿qué es la vida sino un cuento narrado con símbolos que lo representan?

El cuentacuentos

Resultado de imagen de storyteller hensonLos que ya tenemos una edad recordamos con gran cariño una miniserie de finales de los años ochenta titulada «El cuentacuentos«. Con una duración aproximada de 23 min., recreaba cuantos tradicionales gracias a la factoría de Jim Henson y al protagonismo de John Hurt.

Recientemente encontré sus 9 capítulos en Youtube. Ha sido un placer volver a verlos con una visión más adulta y analítica, lo que me ha vuelto a confirmar que eran muy, muy buenos. Es importante destacar algunas cosas de ellos:

  • La importancia del número 3: como ya adelantó Propp en «Morfología del cuento», el número tres es importantísimo en las narraciones tradicionales. Tres actos, tres intentos, tres etapas, tres pruebas, tres hermanos, tres días (años, o meses), tres pares de botas gastados, etc. Y, a la tercera, suele ir la vencida.
  • La frase inicial: «Cuando las gentes sabían de su pasado a través de los cuentos, explicaban su presente contándose cuentos y predecían su futuro con cuentos, el mejor lugar de la casa, junto al fuego, se le reservaba siempre al cuentacuentos». Por si fuera poco, en otros dos capítulos también aparecen un par de frases que no tienen desperdicio. Una de ellas es «Soy un cuentacuentos, un creador de sueños. No soy una baratija, soy un lujo. Y, por privilegio, necesario». Y la segunda, más enigmática, dice «los cuentos siempre cambian».
  • La técnica: la forma de narrar del cuentacuentos es muy interesante. Introduce varias palabras cultas, sin exagerar, que enriquecen la narración y la dotan de magia. Hay varios giros, como cuando habla de «en lo más lejano hay una montaña, y en la montaña hay un castillo, y en el castillo una puerta, y tras la puerta un pozo, y en el pozo un pato, y dentro del pato, un huevo». También emplea recursos propios de la narración oral de cuentos, como es introducir personajes o mensajes que aparecen con cierta discreción y poca relevancia pero que finalmente resultan ser la clave, cuando el espectador ya los ha olvidado (un mendigo al que se ayuda, un salmón que aparece de camino, un consejo que se da al inicio de la narración…). Con estos recursos, el narrador logra mantener la atención emocional todo el tiempo y sorprender a su público con giros o soluciones inesperadas.
  • Los personajes: los personajes son muy característicos. El perro, por ejemplo, es el contrapunto perfecto del narrador, pues interrumpe, cuestiona o anima a seguir con la narración creando pausas y momentos de inflexión. Pero si hay alguno con una personalidad marcada es el propio cuentacuentos. Su forma de hablar, de moverse y el misterio que lo acompaña, son perfectos para dibujar dicho personaje, pues logra crear un aura de misterio y una imagen de viejo aventurero al que le ha pasado de todo. Como corresponde a todo buen cuentacuentos, por supuesto. Salpica su estilo con notas de humor, descripciones breves pero precisas y dejando que el oyente presuponga muchas cosas.
  • Las tomas: en lo que a narración visual atañe, hay un sinfín de tomas que suponen un guiño, pues introducen a los narradores y al espectador en el propio relato. Si el cuentacuentos mira una bacenilla llena de agua, mientras habla de un pozo, los personajes del cuento estarán mirando al cuentacuentos desde el fondo de la bacenilla, en sentido contrario. Si se habla de un alma que llega al infierno, en la chimenea que hay enfrente del cuentacuentos aparece esa alma como una sombra a escala, entre las llamas, etc. De este modo, el lenguaje visual permite que el espectador real, el ficticio (el perro), el cuentacuentos y los personajes entren en la misma narración.

Como dije al comenzar estas líneas, ha sido un gustazo volver a ver estos capítulos. Además, repasar la narración oral de los cuentos nos permite volver a recordar cómo deben ser los giros, estructura y recursos propios para hacer un buen storytelling. Considero que volver a ver «El cuentacuentos» es un ejercicio de clara utilidad formativa y un buen repaso para los que nos dedicamos a «storytellear».

¿Cómo? ¿Que no conocéis el cuento del blogger que contaba cuentos? Pues veréis, érase que era…

Curso sobre gamificación

Iniciamos de nuevo el ritmo de invierno y con ello retomamos la actividad laboral pendiente.

El próximo mes de Octubre, de la mano de Vitae Consultores, impartiré un curso en A Coruña sobre cómo gamificar un CAU (centro de atención de usuarios). Estáis todos invitados a asistir.

En él no solo váis a recibir una potente formación teórica sino que también aprenderéis de manera práctica, pues deberéis construir la gamificación para un CAU desde cero. Para ello contaréis con mi ayuda, experiencia y las pautas que nos enseña la metodología de trabajo LEAN GAMIFICATION.

Podéis ver el programa completo aqui

Gamificando pacientes crónicos con @everis @AieSalud y @comsalud

jacobofeijoo.comRecientemente os comunicaba que mi equipo había ganado el II Hackathon nacional de Salud en la modalidad Health & Social Care Integration de Everis. Los cicerones del evento habían sido Com Salud y eSalud.

Pues bien. Ayer nos reunimos todas las partes para darle un impulso a nuestra idea y hacerla pública. Para explicaros en qué consiste, os presentamos un par de vídeos donde se explica todo muy claramente. Disfrutadlos

Aquí

Storytelling

Los que me conocéis, sabéis que si algo me gusta de verdad es la narrativa y la oratoria. Hay un concepto, viejo como el mundo pero ahora renovado, que aúna ambas cosas. Es el storytelling.

¿Cómo definirlo? Pues sin ánimo alguno de asentar cátedra, podríamos decir que es el arte de contar historias utilizando los recursos de los mitos y cuentos clásicos (esquemas, arquetipos, mensajes).

Como lo mejor que se puede hacer para aprender algo nuevo es verlo, os voy a adjuntar dos vídeos que son un ejemplo clarísimo de un storytelling de calidad. Vamos allá.

En este vídeo, Elizabeth Gilbert os convencerá de que no es tan grave atascarse creativamente.

Este otro me fascina. Es un cuento que te mantiene cautivado durante todo el tiempo, con un mensaje claro.

Sirvan estos ejemplos como avance de una serie de artículos que confío seguir subiendo poco a poco.

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