«Diseño Narrativo. Metodología para comunicar», por @Anaya_Multimed

Pese a llevar ya varios títulos publicados y haber visto el primero hace años, uno no puede evitar alegrarse cada vez que una obra sale a la luz.

La editorial Anaya Multimedia ha puesto en preventa (los libros saldrán muy pronto de imprenta) la metodología «Diseño Narrativo«, un punto de vista sobre la comunicación que aspira a convertirse en paradigma.

Este libro ha contado con la ayuda inestimable de Javier Trapero, Silvia Chamizo, Pilar Llácer y María José Arrojo, además de varios usuarios del canal Diseño Narrativo de Telegram. Toda esta gente matizó, perfiló y cuestionó los miles de notas que durante años he ido recopilando para elaborar este sistema. Gracias a ellos pude pulir mucho más el paradigma que propongo y hacer un corpus sólido con una gran referencia a fuentes.

La visión del Diseño Narrativo que defendemos se basa, como ya mencioné más veces, en la teoría de los tres pilares, y pretende ser de aplicación práctica para diseñadores, storytellers, publicistas, escritores, consultores de marca y todo aquél que deba emplear la narrativa en su trabajo diario.

Nuestro paradigma del Diseño Narrativo tiene un aspecto interesante: pretende ser una piedra angular que defina, ordene y establezca las bases de esta (esperemos) nueva función laboral de la que muchos hablan pero pocos han definido. El libro se salpica de ejemplos prácticos, explicaciones, esquemas y procedimientos útiles para el trabajo del día a día.

Deseamos de corazón la continuidad en esta línea de pensamiento. Confío que este punto de partida que se acaba de establecer sea cuestionado por escuelas contrarias a nuestra propuesta, apoyado, complementado o perfeccionado por profesionales afines y superado en el futuro.

Puedes ver más en Amazon.

Storytelling y símbolos propios

Hoy voy a hacer una breve entrada, más personal de lo usual, solo para explicar cuál es mi símbolo.

Hace muchos años que diseñé este pulpo. Para ello me inspiré en las ánforas griegas y en las siluetas que empleaba el arte dieciochesco, cosa que siempre adoré. Al fin y al cabo, el diseño inspirado en siluetas es muy antiguo, muy tribal, muy… de cuento a la luz de la hoguera de una caverna. El caso es que me lo tatué y jamás me arrepentí de ello.

El pulpo ha representado siempre algo muy importante para mí por ciertas conexiones que tiene con los mitos, la psique y la narrativa de terror. Piénsese, por ejemplo, en el pavor que un monstruoso kraken puede causar a un náufrago en alta mar. Me gustó tanto esa identificación con el cefalópodo que lo llegué a imprimir en mi tabla de surf y en diversas cosas de mi propiedad a las que les tenía especial cariño. A modo de anécdota (y recordando la película de CiFi «Mi querido enemigo«) os diré que un día pesqué, buceando, un pulpo de metro sesenta y 15 kilos de peso. Guardo un buen recuerdo de él, como una presa con la que conecté especialmente. Como os imaginaréis, aquella vez pensé que moriría ahogado, pues la bestia me atrapó con enorme fuerza y yo no podía salir a la superficie a respirar. Aun tengo una foto por algún sitio.

La entrada de hoy viene al caso de una anécdota que me ocurrió un día. A Coruña es una ciudad que tiene el paseo marítimo más largo de Europa, y eso le da un especial encanto para los momentos en que uno necesita reordenar ideas paseando. Aquella vez iba con un buen amigo mío, licenciado en Filosofía. Tras un buen rato acompañándonos en silencio, algo muy propio del norte, me comentó; «¿Sabes? Considero que todo el mundo tiene dos tótem. Uno de ellos es más real y el otro más fantástico. Yo, por ejemplo, tengo tatuado un lobo y un dragón».

Aquella frase se me quedó grabada en el alma hasta hoy. Efectivamente, en aquella época yo tenía dos tatuajes. El pulpo era el ser real y el otro tatuaje, un ser fantástico. Eran mis tótem protectores. Las palabras de mi amigo cobraban, de esta forma, una magia única.

Hoy quise hacer un homenaje al primero de ellos, el pulpo, e incluirlo en esta web como mi símbolo, el que siempre me ha representado. Desempeña un papel narrativo muy importante en sí mismo, pues explica mucho de mí. Creo que se tiene ganado su puesto como mi representante.

Y es al hilo de esta divagación cuando planteo una pregunta, ¿tú tienes dos tótem? ¿Cuáles son? Al fin y al cabo… ¿qué es la vida sino un cuento narrado con símbolos que lo representan?