Storytelling y símbolos propios

Hoy voy a hacer una breve entrada, más personal de lo usual, solo para explicar cuál es mi símbolo.

Hace muchos años que diseñé este pulpo. Para ello me inspiré en las ánforas griegas y en las siluetas que empleaba el arte dieciochesco, cosa que siempre adoré. Al fin y al cabo, el diseño inspirado en siluetas es muy antiguo, muy tribal, muy… de cuento a la luz de la hoguera de una caverna. El caso es que me lo tatué y jamás me arrepentí de ello.

El pulpo ha representado siempre algo muy importante para mí por ciertas conexiones que tiene con los mitos, la psique y la narrativa de terror. Piénsese, por ejemplo, en el pavor que un monstruoso kraken puede causar a un náufrago en alta mar. Me gustó tanto esa identificación con el cefalópodo que lo llegué a imprimir en mi tabla de surf y en diversas cosas de mi propiedad a las que les tenía especial cariño. A modo de anécdota (y recordando la película de CiFi «Mi querido enemigo«) os diré que un día pesqué, buceando, un pulpo de metro sesenta y 15 kilos de peso. Guardo un buen recuerdo de él, como una presa con la que conecté especialmente. Como os imaginaréis, aquella vez pensé que moriría ahogado, pues la bestia me atrapó con enorme fuerza y yo no podía salir a la superficie a respirar. Aun tengo una foto por algún sitio.

La entrada de hoy viene al caso de una anécdota que me ocurrió un día. A Coruña es una ciudad que tiene el paseo marítimo más largo de Europa, y eso le da un especial encanto para los momentos en que uno necesita reordenar ideas paseando. Aquella vez iba con un buen amigo mío, licenciado en Filosofía. Tras un buen rato acompañándonos en silencio, algo muy propio del norte, me comentó; «¿Sabes? Considero que todo el mundo tiene dos tótem. Uno de ellos es más real y el otro más fantástico. Yo, por ejemplo, tengo tatuado un lobo y un dragón».

Aquella frase se me quedó grabada en el alma hasta hoy. Efectivamente, en aquella época yo tenía dos tatuajes. El pulpo era el ser real y el otro tatuaje, un ser fantástico. Eran mis tótem protectores. Las palabras de mi amigo cobraban, de esta forma, una magia única.

Hoy quise hacer un homenaje al primero de ellos, el pulpo, e incluirlo en esta web como mi símbolo, el que siempre me ha representado. Desempeña un papel narrativo muy importante en sí mismo, pues explica mucho de mí. Creo que se tiene ganado su puesto como mi representante.

Y es al hilo de esta divagación cuando planteo una pregunta, ¿tú tienes dos tótem? ¿Cuáles son? Al fin y al cabo… ¿qué es la vida sino un cuento narrado con símbolos que lo representan?

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